30 enero, 2006

Veraneando en la Oficina

Tomé la decisión de tomarme las vacaciones en marzo, primero que nada, porque en marzo los alojamientos ya son más baratos y mi "escuálido" sueldo me permite pagar algo decente. Segundo, y no menos importante, porque en febrero baja la "producción", todos están más relajados, es el momento de ordenar el escritorio, botar papeles, es como un relajo y se viene menos trabajo........ farzo farzo!!!! es una ilusión.
Si bien el nivel de trabajo baja un poco, hay que reemplazar a las personas de vacaciones (lo que no es nada gracioso) y más encima hacer la propia pega, por lo que no te queda mucho tiempo y finalmente, la esperanza de poder salir antes de la hora de salida, se esfuma. Y sin que te des cuenta ya estás haciendo otro tipo de funciones: contestar el teléfono, abrir la puerta, ir al banco, pagar sueldos, ir a buscar pagos, efectuar pagos, ir al correo, hacer informes, tomar recados... Lo que se veía como un apacible verano se transforma en hecatombe, pendiente de miles de cosas y a cargo "casi" de la oficina. En fin, ya estamos empezando febrero, ¿Llegaré a marzo viva?

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